🎲 Juego para aprender las tablas de multiplicar: 8 ideas para casa

🎮 Aprender jugando 📅 20 de septiembre de 2026⏱️ 7 min de lecturaRedacción Kidibook
Un padre y su hija de 8 años juegan a un juego de mesa en la mesa baja del salón; la niña levanta los brazos en señal de victoria

Un juego para aprender las tablas de multiplicar suele ser justo lo que falta entre dos repasos: una forma de repetir 7 × 8 por vigésima vez sin que nadie se aburra. Y no hace falta ni aplicación ni tableta: basta una baraja, dos dados, una tiza y buen humor.

Aquí tiene ocho juegos para probar esta misma tarde, sin pantallas, con sus reglas, materiales y el nivel recomendado. Son un complemento al aprendizaje, no un sustituto: para el orden de las tablas y trucos de memorización, consulte nuestra guía cómo aprender las tablas de multiplicar.

Por qué jugar ayuda a memorizar las tablas

Para memorizar una tabla, lo principal es repetirla una y otra vez hasta que el resultado salga solo. El problema es que la repetición cansa rápido. El juego soluciona justo eso: se repite una partida porque apetece ganar la revancha, no por obligación.

El juego tiene otras ventajas:

  • el error apenas tiene consecuencias: se pierde una ronda, no una nota;
  • las preguntas salen desordenadas, como en clase y en los problemas;
  • el adulto cambia de papel: pasa a ser rival o compañero, y no solo quien pregunta.

Solo hay una condición: su hijo debe haber entendido qué es una multiplicación y haber empezado a aprender la tabla que se va a trabajar. El juego sirve para afianzar, no para descubrir. Tenga a mano una tabla de resultados, como nuestras tablas de multiplicar para imprimir, para resolver dudas: es el árbitro imparcial de todas las partidas.

Juegos de cartas: batalla y memory

1. La batalla de las multiplicaciones

Coja una baraja de 52 cartas y retire las figuras: quedan 40, el as vale 1 y el 10 vale 10. Se reparten todas. En cada turno, cada jugador da la vuelta a dos cartas y dice su producto. El resultado más alto gana las cuatro cartas. Ejemplo: su hijo saca un 7 y un 6, dice 42; usted saca un 8 y un 5, es decir, 40. Gana la ronda.

Si hay empate, por ejemplo 3 × 8 contra 4 × 6, ambos dan 24, es batalla: cada uno pone una carta boca abajo y luego dos nuevas boca arriba. Una respuesta incorrecta hace perder la ronda, así que todos comprueban el cálculo del otro. Para principiantes, simplifique: solo una carta y siempre se multiplica por la tabla que se está trabajando.

2. El memory de las tablas

En tarjetas, escriba parejas: una con «6 × 7», otra con «42». Diez parejas bastan. Se mezclan, se colocan boca abajo y cada uno levanta dos por turno: si la operación y el resultado coinciden, se queda la pareja y repite.

Un truco al preparar el juego: algunos resultados se repiten. 3 × 8 y 4 × 6 dan ambos 24; 2 × 6 y 3 × 4 dan ambos 12. Puede evitar estos duplicados o aceptar cualquier pareja correcta, lo que obliga a pensar aún más.

Truco KidibookDeje que su hijo fabrique las cartas del memory. Escribir él mismo «8 × 7» y «56», decorar, comprobar en la tabla: el repaso empieza antes de jugar. Y un juego hecho por uno mismo, apetece jugarlo.
Dos niños sentados en la alfombra juegan a un memory con cartas de colores boca abajo
El memory de las tablas: una carta con la operación, otra con el resultado, y derecho a repetir si la pareja es correcta.

Juegos con dados y con los dedos

3. La cuadrícula con dados

Dibuje una cuadrícula de dieciséis casillas, cuatro por cuatro, y escriba resultados posibles al multiplicar dos dados: 3, 4, 5, 6, 8, 9, 10, 12, 15, 16, 18, 20, 24, 25, 30 y 36. Cada jugador tiene un color. En su turno, se lanzan los dos dados, se multiplica y se colorea la casilla si está libre. El primero que alinee tres casillas de su color gana.

Dos dados normales solo llegan hasta 6 × 6. Para las tablas del 7, 8 y 9, use un solo dado y multiplique siempre por la tabla del día: si sale 4, se dice 7 × 4 = 28. Si tiene un dado de diez caras, mejor aún.

4. El duelo de los dedos

Sin material, y la partida empieza en tres segundos. Frente a frente, ambos esconden una mano tras la espalda, cuentan «uno, dos, tres» y muestran un número de dedos. El primero que diga el producto de ambos números gana un punto. Su hijo muestra 3, usted 4: «¡12!». Con las dos manos, se puede llegar hasta 10 × 10.

Para igualar fuerzas, póngase un hándicap: solo puede responder tras contar hasta tres mentalmente. Así su hijo gana puntos con mérito y las ganas de jugar aumentan.

Jugar moviéndose: rayuela y búsqueda de resultados

5. La rayuela de los múltiplos

Con tiza en el patio, o cinta adhesiva en el suelo, dibuje diez casillas y escriba los resultados de la tabla que se trabaja, en desorden. Para la del 7: 7, 14, 21, 28, 35, 42, 49, 56, 63 y 70. Usted dice «7 × 6», su hijo salta al 42. ¿Se equivoca? Vuelve al principio, sin drama. Si esa tabla cuesta, nuestro artículo sobre la tabla del 7 ofrece trucos para dominarla.

Variante para mayores: es él quien dice la multiplicación correspondiente a cada casilla donde cae («49, es 7 × 7»).

6. La búsqueda de resultados

Oculte en una habitación unos diez post-its con resultados. Usted saca una multiplicación al azar: su hijo debe encontrar y traer el post-it correcto. Ideal para días de lluvia o para niños inquietos. Para la tabla del 9, añada un intruso como 64, que no pertenece: debe descubrirlo usando el truco de la tabla del 9, cuyos resultados de 9 × 2 a 9 × 10 siempre suman 9. Pero 6 + 4 = 10.

Truco KidibookLimite cada partida a una o dos tablas, una de ellas ya conocida. Mezclar todas las tablas de golpe convierte el juego en un examen. El equilibrio ideal es cuando su hijo acierta la mayoría y solo duda en unas pocas.

Juegos orales, en el coche o en familia

7. El furor y el ping-pong

En el coche, en una cola o de camino al cole, juegue al furor de los múltiplos: por turnos, se suma la tabla. «6», «12», «18», «24»… Quien se equivoque o tarde mucho, vuelta a empezar. En ping-pong es más rápido: usted dice «8 × 3», él responde «24» y le lanza otra multiplicación. Más ideas para viajes en nuestros juegos de coche para niños.

8. El bingo de las tablas

Perfecto si hay hermanos o primos en la mesa. Cada jugador recibe una cuadrícula con nueve resultados. El animador saca papeles con multiplicaciones y las lee en voz alta: «¡5 × 9!». Quien tenga 45 pone una ficha. Primer cartón completo: «¡Bingo!». Para mezclar edades, prepare una cuadrícula con las tablas del 2 y 5 para el más pequeño, y otra con las del 7 y 8 para el mayor.

¿Qué juego elegir según el nivel de su hijo?

JuegoMaterialNivel recomendadoTablas trabajadas
Duelo de dedosNingunoDesde CE1Hasta 5 × 5 con una mano, 10 × 10 con las dos
Cuadrícula con dados2 dados, papel, rotuladoresCE1 – CE2Hasta 6 × 6, o la tabla del día con un solo dado
Rayuela de los múltiplosTiza o cinta adhesivaCE1 – CE2Una tabla cada vez
Caza de resultadosPost-itCE1 – CE2Una o dos tablas
MemoryCartulinasCE1 – CM1A elegir
LotoCuadrículas, papeles, fichasCE1 – CM2, en familiaA elegir, según el jugador
Furet y ping-pongNingunoCE2 – CM2Todas
BatallaBaraja sin figurasCE2 – CM2Todas, de 1 × 1 a 10 × 10

En cuanto al ritmo, lo ideal es que las partidas sean cortas y frecuentes: cinco a diez minutos, dos o tres veces por semana, además del pequeño repaso diario. Deténgase mientras siga siendo divertido, nunca cuando todos estén cansados: así su hijo querrá volver a jugar mañana.

Los juegos orales como el furet también son un excelente entrenamiento para el cálculo mental. Si quiere ir más allá, nuestros artículos sobre el cálculo mental en CE1 y el cálculo mental en CM1 ofrecen ejercicios adaptados a cada nivel.

Truco KidibookLleve un cuaderno de puntuaciones en la nevera, padres contra hijos. Pero no apunte solo las victorias: añada cada semana «la multiplicación que por fin he memorizado». Ver «7 × 8 = 56» escrito por su hijo es una victoria que vale más que cualquier partida ganada.

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Sus preguntas

¿A partir de qué edad se puede jugar a estos juegos de multiplicación?

En cuanto su hijo entienda qué es una multiplicación, normalmente en CE1. Empiece por el duelo de dedos o la rayuela con la tabla del 2 o del 5, y pase a la batalla cuando ya domine varias tablas.

¿Bastan los juegos para aprender las tablas?

Son un gran apoyo, pero no sustituyen ni la comprensión ni un pequeño repaso regular. Lo ideal es combinar ambos: unos minutos de recitación y preguntas cada día, y una partida de juego dos o tres veces por semana.

¿A su hijo no le gusta perder? ¿Qué puede hacer?

Elija versiones cooperativas o contrarreloj, por ejemplo, encontrar juntos todas las parejas del memory en menos de cinco minutos. También puede ponerse un hándicap, como responder solo después de contar hasta tres mentalmente.

¿Hay que eliminar por completo las pantallas?

No, pero los juegos sin pantalla crean un momento real juntos y le permiten escuchar los errores en el momento en que ocurren. Si usa una aplicación, resérvela como complemento ocasional y por poco tiempo.

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